Cambio climático y género. Ecofeminismo como lucha contra el cambio climático y la desigualdad.

Cambio climático y género

El cambio climático ahonda la brecha de género. La crisis climática es un problema transversal. Afecta a todas las esferas de la sociedad, pero son las sociedades más vulnerables las que se llevan la peor parte. Son las mujeres las que reciben un mayor impacto en su salud y condiciones de vida.

 

Mujeres embarazadas, niños o enfermos crónicos, afrontan con mayor vulnerabilidad la mala calidad del aire, enfermedades de tipo ambiental y las condiciones de frío y calor extremo derivadas del cambio climático. Se enfrentan a mayores riesgos de salud y seguridad cuando los sistemas de agua y saneamiento se ven comprometidos. A menudo, las mujeres y las niñas son las últimas en comer o en ser rescatadas; y asumen una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidado cuando deja de haber recursos. Los impactos socioeconómicos del cambio climático, afectan a las mujeres. Un colectivo con mayor precariedad laboral derivado de los trabajos feminizados y la brecha salarial asociada a ellos. (ONU MUJERES)

 

¿Podemos hablar sobre la degradación del planeta y la desigualdad de género, como dos problemáticas que están movidas por un eje común? Desde el Ecofeminismo, se viene reivindicando el vínculo existente entre la opresión a la mujer y las prácticas destructivas al Planeta a manos de una sociedad extractivista, patriarcal y androcentrista. Con el objetivo de alcanzar la justicia para las mujeres y transformar la relación humana con los demás seres vivos y los ecosistemas.

 

El término Ecofeminismo nació en la década de los 70 por la activista y feminista Françoise d'Eaubonne. Aunque son muchas las mujeres de todos los continentes las que llevan décadas luchando por la protección del planeta, sus tierras y ecosistemas. Wangarii Mathai y su movimiento Cinturón verde, Berta Cáceres y su lucha contra la privatización de los ríos. Vandana Shiva, el movimiento Chipko y su protección de la tierra y las semillas, y un largo etc. Aunque las acciones por la conservación del planeta han sido y son tomadas en mayor medida por mujeres, son sus voces las menos representadas en los órganos y procesos de decisión gubernamentales.

 

Somos seres ecodependientes. Necesitamos de la Naturaleza para estar vivos. Aire, alimento, agua, minerales… Sin embargo, el ser humano, sobre todo occidental ha creado una gran brecha divisoria entre la vida humana y el planeta. Somos seres interdependientes, ya que dependemos de otros seres vivos para poder subsistir. Desde el momento en el que nacemos, durante nuestra vida, y cuando envejecemos. Estos trabajos de cuidados son mayoritariamente realizados por mujeres, lo que es llamado la división sexual del trabajo. Actividades totalmente ocultas y desvalorizadas del plano económico.

 

La reducción del valor a lo exclusivamente monetario configura aquello que

forma parte del campo de estudio económico. Esta reducción expulsa del

campo de estudio de la economía a la complejidad de la regeneración natural y

todos los trabajos humanos que no forman parte de la esfera mercantil. Sin ser

contabilizados por la vara de medir del dinero, pasan a ser invisibles. Una economía que crece de espaldas a la ecodependencia y a la interdependencia.

 

                       Apuntes introductorios sobre el Ecofeminismo      ‘’ Yayo Herrero’’

 

 

 

Debemos cambiar rápido nuestra relación con el planeta. Cambiar un modelo de consumo extractivista en el que los recursos naturales dejen de verse como un recurso ilimitado. En el que las actividades económicas no sean el centro de nuestra sociedad. En el que las tareas de cuidado tengan la importancia y valor que representan. En el que la vida animal, en el que los cuerpos de las mujeres dejen de ser un producto.

 

Debemos poner la vida en el centro. Crear un mundo digno de ser vivido.

 

En el 6º informe del IPCC, se abordó la crisis climática como una emergencia que se debe paliar con acciones concretas desde gobiernos y sociedad. Las actividades humanas han creado daños irreparables en el Planeta. Sólo en las últimas 5 décadas, se han causado daños mayores que en los últimos 100 años. Dos de cada tres especies se encuentran en peligro de extinción, un millón de especies marinas mueren al año debido a los plásticos presentes en el mar, solo un 10% de la pesca se realiza bajo los niveles de sostenibilidad, la industria textil es la segunda más contaminante y las actividades agrícolas, representa la mayor proporción de uso de la tierra por el hombre. Es de vital importancia un cambio en los gobiernos. Pero como ciudadanía, podemos empezar ya y ACTUAR…

 

Con acciones ecofeministas que pongan la vida en el centro. Valorando los recursos humanos y naturales. ¿Cómo?

  • Valora las vidas, sin excepción. Nuestro consumo no puede suponer el sufrimiento animal, además del impacto medioambiental que conlleva la pesca y la ganadería. Reduce el consumo de alimentos de origen animal.
  • Apuesta por la soberanía alimentaria. Valora la tierra, y lo que produce. Consume local y de temporada, respetando sus ciclos naturales, evitando la expropiación de la tierra y pagando directamente a la persona trabajadora. Únete a una cooperativa alimentaria, cultiva o exige claridad en la procedencia y forma de cultivo de tus alimentos.
  • Consume consciente. Reduce tu consumo escuchándote y redúcelo a verdaderas necesidades. Prioriza en empresas locales y con responsabilidad social y ambiental. Conocer la huella humana y de recursos en la producción de tu adquisición nos ayudará a evitar la explotación humana y la extracción desmedida de recursos naturales.
  • Ejercer responsabilidad en materia de cuidados. Tanto en tu hogar, trabajo, y situaciones de ocio. Las tareas de cuidados han de ser una responsabilidad para toda la sociedad, no solo de una parte. Poniéndola en el centro de las prioridades. Una buena manera de hacerlo, es teniéndolo en cuenta cuando estamos de vacaciones. Respetando, valorando y priorizando en lugares donde los derechos laborales se respeten. Hoteles, restaurantes y lugares de ocio libres de explotación laboral.

 

Son pequeñas grandes acciones con las que poner la vida en el centro de nuestras prioridades. Exigiendo un cambio en la sociedad, y políticas que protejan las vidas humanas y animales del mundo.

 

¿Nos unimos?

 

Artículo creado para el Blog Way To Zero Waste. 

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Con amor y salvajismo

Olga GM

 

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